Alfa 156 2.4 JTD Multijet

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FUERZA BRUTA

El anterior motor 2.4 parecía estar un poco fuera de lugar teniendo en cuenta que los rivales de la competencia cuentan con un cilindro más. No obstante, como se puede comprobar con un simple vistazo a las cifras de este nuevo 2.4, el Multijet del Grupo Fiat permite plantar cara a quien haga falta contando incluso con la desventaja de una cilindrada más baja. Todo un alarde técnico gracias al cual de 2.4 litros y con gasóleo como combustible este motor obtiene 175 caballos.

  El motor es poco ruidoso, aunque tanta potencia hace que la respuesta al acelerador sea brusca, pero en realidad quien se compra un 156 con un motor diesel de 175 caballos seguramente busca prestaciones y sensaciones, y en ninguno de los dos aspectos se sentirá defraudado. Con un consumo real en torno a los siete litros y medio cada 100 kilómetros, este motor se puede considerar algo chupón en comparación con otros diesel competidores, pero no es nada comparado con lo que un motor de gasolina con similar nivel prestacional puede llegar a tragar.
El comportamiento es excelente, y tanto las suspensiones como los frenos ofrecen mucha seguridad a la hora de sacar el genio que lleva dentro. Como todos los Alfa Romeo destaca por su agilidad, combinada con una estabilidad algo extraña en los primeros kilómetros pero que se muestra imperturbable en cuanto el conductor se familiariza con la rapidez de reacciones de la berlina. Por supuesto la seguridad ofrece un nivel acorde con el carácter del coche y el ESP forma parte del equipo de serie.
Carlos Lera ,Autocity.
16 de diciembre de 2003.

Comportamiento

COMPORTAMIENTO

El cambio tiene seis velocidades y está bien escalonado, y aunque desde cuarta ya se supera la paridad con el giro del motor, éste puede perfectamente con el desarrollo y la sexta permite hacer medias ponderadas económicas de consumo y altas de velocidad. El accionamiento es suave y bastante preciso, sin perder en este aspecto respecto a la caja de cinco velocidades; puede incluso que la de nuestro coche goce de menor recorrido. En recta el bastidor hace gala de una buena estabilidad, aunque es bastante sensible al volante por tener un eje trasero algo ‘saltarín’, que parece estar pidiendo constantemente a gritos que llegue una curva para hacer el trabajo que más le gusta. La verdad es que el funcionamiento de ambos trenes es excelente. Desde su aparición el 156 se ha convertido en una de las referencias del mercado en este aspecto. No cabe duda de que en el desarrollo del coche este fue uno de los puntos que más se cuidaron. Los técnicos de Alfa no quieren defraudar las expectativas de nadie sobre este coche y para ello echaron el resto en el tren de rodaje. Ambas estabilizadoras están montadas sobre rótulas y los sistemas de suspensiones independientes van de maravilla. El grado de elasticidad es suficiente para asegurar un buen nivel de comodidad, aunque prima en su puesta a punto el compromiso con el comportamiento.
Cuando rodé deprisa agradecí especialmente que el deslizamiento fuera muy neutro. Es raro hacer que un eje se manifieste más que el otro, pero cuando esto sucede suele ser el delantero, a no ser que se afloje la carga sobre el trasero de forma brusca con el acelerador, en cuyo caso responde lógicamente cerrando la trazada rápidamente pero sin que esto suponga complicaciones si tenemos el control de estabilidad conectado.

Los frenos cumplen perfectamente. Cuatro discos, los delanteros autoventilados de 286 milímetros y los traseros macizos de 276 mm. van sobrados para detener los 1.385 kilos de peso en orden de marcha, aunque si se actúa con fuerza a velocidad elevada la zaga tiende a insinuarse un poco. El pedal tiene buen tacto y no es brusco a baja velocidad. La dirección, por último, tiene una pega importante: el radio de giro entre aceras es superior a 11 metros.

Interior
y equipamiento

INTERIOR Y EQUIPAMIENTO

Si exteriormente los cambios acometidos han sido leves pero acertados porque su atractiva estética no requería más, podemos decir lo mismo cuando accedemos al interior del habitáculo. Se respira la misma atmósfera de coche bien resuelto, con nuevos materiales, denominados ‘Alfatex’, muy agradables al tacto, diseño bicolor y un equipamiento que ha sido puesto al día, situándose al mejor nivel de la competencia. La disposición de todo está perfectamente al alcance de la mano para el conductor, que sin embargo no tendrá fácil encontrar la posición ideal al volante, a pesar de contar la banqueta con cuatro diferentes regulaciones. Es el único ‘pero’ a un elegante y ergonómico diseño interior.
Ha crecido en todas las cotas: 5 mm más largo, 15 mm más alto, aunque 2 mm más estrecho por lo que la habitabilidad es prácticamente idéntica a la de su predecesor, con unas razonables plazas delanteras. Las traseras sin embargo son algo más justas en anchura y tamaño para las piernas, que ofrecen un espacio generoso para dos ocupantes y exiguo para tres. Los huecos portaobjetos escasean en toda la gama Alfa Romeo y este modelo no es una excepción. En cuanto al maletero, no destaca especialmente por su amplitud; 378 litros son escasos para una berlina de su longitud, es de lo peor de la categoría.

Las novedades en cuanto a equipamiento lo sitúan en franca igualdad, si no por encima, de coches como el Audi A4 2.5 TDI o el Volkswagen Passat en su versión Highline con motor V6 TDI 2.5. Elementos como climatizador automático, control de velocidad, el tan necesario control de tracción, el de estabilidad o seis airbag, son de serie. El volante forrado en cuero ajustable en altura y profundidad es también elemento de serie y además integra los mandos para el equipo de audio. Los faros de xenón o el limpiaparabrisas automáticos son opcionales a un precio de 740 y 230 € respectivamente.

Motor

MOTOR

El fuerte carácter del motor marca el comportamiento del 156 2.4 JTD, pero también es cierto que teniendo en cuenta la patada con la que llega la potencia sorprende la facilidad con la que el bastidor asimila tanto par. Son 385 Nm de par a 2.000 rpm. que solo en arrancadas hacen funcionar con frecuencia el sistema electrónico anti patinamiento, una garantía para evitar un gasto excesivo de los neumáticos.
La velocidad con la que el motor coge vueltas es extraordinaria. Del mismo modo, la predisposición a cambiar de marcha a regímenes moderados manteniendo un excelente nivel de prestaciones, permite mantener buenos ritmos en carreteras generosas en curvas, sin gastar más gasóleo del necesario, ni soportar una sonoridad interior que pueda resultar molesta. El 2.4 JTD 20 válvulas vibra muy poco, menos que el anterior. Los puntos negativos del motor supongo que están relacionados con el tamaño de la turbina. La entrega de la potencia es brusca y hay un claro retardo de respuesta hasta que el compresor comienza a girar con fuerza.

El cero a cien kilómetros por hora se lo merienda en 8,3 segundos, una excelente cifra teniendo en cuenta que la tracción delantera suele penalizar este dato en coches potentes, mientras que el kilómetro con salida parada se supera en 29,1 segundos según los datos oficiales.

En cuanto a los consumos, oficialmente se declaran 6,6 litros cada 100 kilómetros, pero en condiciones normales (entre 120 y 150 km/h en autopista y un 20% de ciudad) la cifra obtenida en la prueba fue de 7,3 l / 100km.

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