Mazda 6 Wagon diésel 150 cv AT

El segmento de familiares vive una etapa de esplendor superando el oscurantismo de aquellas carrocerías amorfas y rectangulares que lo único que evocaban, permítannos la licencia, es a cargar cajas de pino como si no hubiera mañana. Ahora los familiares, derivados de berlinas o compactos, son vehículos proporcionados y atractivos. Valga como imagen para entender esta transformación el último Mazda 6 Wagon, cuyo éxito comercial en buena medida se debe a una estética juvenil, arrolladora, si se quiere, hasta con aires premium.
La unidad que probamos corresponde al tope de gama que representa el acabado ‘Luxury’, que incluye de serie llantas de 19 pulgadas, luces diurnas de LED, cristales traseros oscurecidos o barras de techo, destilando un aire deportivo que acrecienta todavía más su imponente figura de 4,80 metros de largo, 2,75 m de ancho y una larga línea de capó que retrasa amenazantemente la posición de la cabina. Es como si Mazda nos hubiera dicho, ahí lo tenéis, es nuestro mejor embajador del diseño KODO y la tecnología SKYACTIV, evaluar vosotros mismos hasta dónde podemos llegar y si somos mejor o mucho mejor que la competencia que nos acecha.Los elementos de diseño de la versión ‘Luxury’ acreciente la personalidad de su carrocería
COMPETENCIA
El problema que tiene el Mazda 6 es precisamente la cantidad de alternativas que ofrece el mercado actual. Como también le ocurre a los Mazda 3 y Mazda CX-5, compite en una categoría donde el conservadurismo se impone a la innovación. Familiares de corte clásico (Toyota Avensis Cross Sport, Citroën C5 Tourer, Skoda Superb Combi) o menos actualizados (Honda Accord Tourer o Ford Mondeo Sportbreak) imponen el peso de sus logos y los años de experiencia. Tampoco hay que perder de vista la buena relación precio/espacio/equipamiento de las variantes ‘break’ derivadas de compactos: Volkswagen Golf Variant, Seat León ST o Peugeot 308 SW, por citar algunos ejemplos.

a favor- Imagen- Binomio motor/chasis- Nivel de equipamientoen contra- Visibilidad trasera- Frenos mejorables- Ruidos de neumáticos
En este contexto, el Mazda 6 Wagon lucha contra viento y marea… y contra el estigma de su elevado precio. La unidad de prensa que conducimos está valorada en 34.980 euros, más dos packs (estos japoneses agrupan muchos de sus equipamientos en paquetes) como los ‘Premium’, con cuero en asientos y paneles de puertas y ajustes eléctricos en las dos butacas delanteras, y ‘Travel’, exclusivo de las versiones con cambio automático y que añade la función de frenada de emergencia en carretera y control crucero adaptativo. En total, 37.550 euros, más la pintura metalizada (520 €), más de 38.000 euros por un vehículo de una marca no premium.El avanzado equipamiento en seguridad y confort ‘tasan’ a nuestro Mazda 6 Wagon por encima de los 38.000 euros
¿O es que es que verdaderamente estamos ante un familiar de lujo? Emblemas aparte, habría que considerar al Mazda 6 Wagon como un pujante vehículo práctico y versátil que sin perder de vista aspectos como el diseño, los sistemas multimedia o una calidad de rodadura con pocas tachas podría ser una alternativa muy bien equipada en relación a familiares premium como los Audi A4 Avant, Mercedes Clase C Estate o BMW Serie 3 Touring que los extras los cobran a precio de oro.
Y es que cualquiera de las tres rancheras alemanas con motores diésel de 150 y 170 cv de potencia, cambio automático y la dotación en equipamientos de seguridad de nuestro Mazda 6 Wagon ‘Luxury’ (sistema de frenada en ciudad, alerta y asistente de cambio de carril, sensores de parking y ángulo muerto, cambio automático de luces cortas/largas) rondaría los 42.000 € y en el caso del modelo de la estrella, el más nuevo de los tres, superaría los 45.000 €. El ambiente interior en esta versión tope de gama es muy agradable, incluido algún guiño deportivo
El ambiente interior del Mazda 6 Wagon es de notable calidad. En las versiones básicas los acabados tienen un nivel moderado, aunque la excelente organización de los mandos y una instrumentación de apariencia deportiva hacen ya muy agradable colocarse al volante. El puesto de conducción tiene como principal inconveniente una visibilidad trasera aminorada por los gruesos pilares D (concesiones del diseño, claro). Con nuestra unidad de prueba, cargada hasta los topes (climatizador bizona, navegador con pantalla táctil y cámara trasera, el mando de control integral HMI Commander, volante multifunción y pomo del cambio forrado en cuero, bluetooth, llave de acceso inteligente…), el habitáculo adquiere unos aires de sofisticación y tecnología más cercano a las marcas premium que generalistas.

Si buscas precio, el Mazda 6 Wagon no es tu coche, aunque a medida que escalas en la gama la relación precio/equipamiento es bastante favorable. Tampoco es el coche ideal si buscas un espacio sideral, aunque sí correcto. Hay familiares más cortos con mejores cotas interiores (Los Skoda Octavia y Superb Combi como paradigmas). El maletero ofrece 522 litros de capacidad hasta la cortinilla, en la media del segmento; es fácil de cargar y sus formas son muy regulares. Las plazas traseras, que se abaten asimétricamente, amplían el espacio de carga hasta los 1.664 l. En configuración de 5 plazas, el Mazda 6 Wagon es un buen coche para viajar cuatro adultos; un quinto en la plaza central irá menos cómodo, como ocurre en la mayoría de los familiares.Más corta y estrecha que la berlina, la carrocería familiar ofrece un aceptable espacio interior para viajar cuatro adultos con sus respectivos equipajes
La última gran baza del Mazda 6 Wagon es el binomio motor/chasis. La mecánica de nuestra prueba corresponde al motor diésel 2.2 litros Skyactiv de 150 cv, turboalimentado y cambio automático de convertidor de par y seis relaciones. Es un motor que destaca por lo elástico que es, ofreciendo un empuje notable desde muy bajo régimen (1.200 rpm) y estirando con alegría hasta las 5.000 rpm. Es poco común en un diésel de cuatro cilindros y esta potencia una horquilla de revoluciones tan amplia, por lo que pagar 1.600 euros más por el escalón de potencia superior (175 cv) no es necesario. La otra gran cualidad es que incluso con el cambio automático el Mazda 6 Wagon gasta poco (6,7 l/100 km en un uso normal por carretera y ciudad). La baja relación de compresión 14:1 para un motor gasóleo tiene mucha culpa; aunque su ajustado peso (1.505 kg en orden de marcha) todavía es más sorprendente e influyente en términos de eficiencia y prestaciones (202 km/h de velocidad punta y 10 segundos de 0-100).
En marcha, esta ligereza y el aplomo de un chasis bien afinado le confieren un equilibrio exquisito entre confort y agilidad. A falta de unos frenos más efectivos, el Mazda 6 Wagon ofrece unas reacciones previsibles, sin perder esa agilidad en los cambios de apoyo que ya en la generación anterior resultaban característicos del modelo. La dirección ofrece un punto de dureza a alta velocidad que se agradece para circular rápido por carreteras con curvas. Mientras, el cambio automático (sin levas, para controlarlo secuencialmente hay que recurrir al pomo) es rápido y funciona con suavidad. Tiene reacciones previsibles, con un chasis tan bien afinado que permite tomar rápido todo tipo de curvas
En conjunto, un familiar con una pizca de emoción al volante que se agradece pero al que le pasa factura su construcción ligera fruto de la tecnología Skyactiv. Si bien mecánica y aerodinámicamente el Mazda 6 Wagon ofrece un refinamiento adecuado, el roce de los neumáticos (225/45 R19 acabado ‘Luxury’) con la carretera se transfiere en exceso al interior del coche, molestando sensiblemente cuando circulamos a velocidades altas (más de 130 km/h) sobre cualquier tipo de asfalto (más si éste no está bien conservado). Quizá sea esto último la principal laguna que separe al Mazda 6 Wagon de una consideración cien por cien premium.

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