Conducción invernal

CONSEJOS PRACTICOS

Seguramente, los conductores más expertos ya conocerán las precauciones que se deben tomar a la hora de emprender un viaje en invierno por lugares en los que existan posibilidades de encontrar un tiempo desapacible. Pero, en cualquier caso, nunca viene mal recordar los consejos principales para que el trayecto se realice sin problemas.

Desde antes de comenzar el viaje ya será importante tomar medidas encaminadas a evitar contratiempos posteriores, así como para que en marcha todo esté listo y disfrutemos del camino. En este sentido, tanto la actitud de los viajeros como las condiciones del vehículo deben ser las idóneas en el momento de girar la llave de contacto.

Una vez en marcha, bajo las condiciones que suelen darse en buena parte de la red viaria española en estas fechas, es imprescindible mantener una especial concentración, y prestar atención a todos los factores intrínsecos y tangenciales a la conducción.

Finalmente, a mayor riesgo mayor posibilidad de sufrir contratiempos, y en este caso resulta primordial saber de antemano cómo actuar para evitar precipitación, nervios y en muchos casos errores. Todo, con el objetivo de lograr lo más importante: llegar al destino sanos y salvos.

¡Buen viaje!

PLANIFICACION

En cualquier estación del año es recomendable planificar el viaje, pero todavía es más necesario cuando las condiciones climatológicas son adversas. Si además, se coincide con algún periodo de mucho tráfico -como puede ser el puente de la Inmaculada o las vacaciones de Navidad-, el haber seleccionado una ruta y un horario adecuado cobra mayor importancia si cabe.

Toma nota:Planificar la ruta más adecuada: Quizá en esta época haya que abandonar rutas que en otras estaciones preferimos por su paisaje, agrado de conducción o sencillamente por ahorrar un peaje… si bien es cierto que en caso de masivas operaciones de tráfico las vías rápidas son las primeras en soportar tráfico muy denso. Conocer el estado de las carreteras y prever las condiciones climatológicas ayudarán a tomar la decisión más correcta en cada caso.
Vestir prendas cómodas: Conducir con abrigos, jerseys gruesos o calzar botas o zapatos fuertes es un error que genera dos peligros: por un lado la dificultad de movimientos y por otro el agobio derivado del calor que se empezará a sentir cuando entre en funcionamiento la calefacción del coche. Ante esta sensación nunca se debe caer en la tentación de intentar desembarazarse de prendas en marcha.
Estar en las mejores condiciones físicas y psíquicas posibles: Este consejo siempre es aplicable , pero más aún en estos casos. Dormir bien la noche anterior al viaje, no marcarse tiempos de llegada, dejar las prisas y evitar las comidas copiosas, el alcohol, los estimulantes y los medicamentos que puedan perturbar las facultades de conducción.
Llevar teléfono móvil y cargador: Esta precaución puede ser fundamental en caso de quedarse incomunicado por otros medios… y no tiene nada que ver con usarlo en marcha.
PREPARACION

Cuando las condiciones meteorológicas empeoran la importancia de llevar el coche en perfecto estado de uso se multiplica.

Neumáticos: El primer punto a revisar serán los neumáticos, que deberán conservar el dibujo mínimo (1,6 milímetros) y estar inflados a la presión que indique el fabricante.
Cadenas: Como complemento a éstos, en algunas zonas será imprescindible llevar cadenas para instalarlas en caso de necesidad. Las cadenas deberán ir montadas siempre en el eje motriz, se comprobará su correcto ajuste tras recorrer unos metros y nunca se sobrepasarán los 40 km/h. Una vez finalice el tramo de nieve se quitarán para no estropear los neumáticos.
Neumáticos de invierno: Como alternativa al uso de cadenas existe otra opción: los llamados ‘neumáticos de invierno’. La solución es buena, pero son bastante caros y si se circula por terreno seco se desgastan rápidamente.
Alumbrado y limpiaparabrisas: Otros aspectos que recomendamos comprobar son los del sistema de alumbrado y limpiaparabrisas. Las luces deberán ir convenientemente regladas y, si el coche no lleva antinieblas integrados en los grupos ópticos, convendría instalarlos. Las escobillas tienen que estar en buen estado para que cumplan su misión y el depósito del limpiaparabrisas lleno con anticongelante y jabón (el agua sin aditivos se congela a cero grados anulando el funcionamiento del sistema). Tampoco está de más hacerse con una rasqueta que permita quitar el hielo de los cristales.
Por último, conviene asegurarse especialmente del correcto funcionamiento de los frenos y del sistema de calefacción, necesario también para poder desempañar los cristales.

Niveles de dificultad

NIVELES DE DIFICULTAD

La DGT establece cuatro niveles de dificultad para circular sobre nieve y los identifica con diferentes colores (verde, amarillo, rojo y negro) para facilitar su interpretación.

Nivel verde

Significa que comienza a nevar aunque se puede circular sin grandes inconvenientes, recordando que no se debe superar el límite de 100 km/h en autopista y de 80 km/h en carretera, que los camiones circularán por el carril derecho sin poder adelantar y que habrá que extremar la prudencia y permanecer atentos al parte meteorológico.

Nivel amarillo

La calzada comienza a cubrirse de nieve y por tanto, precaución. Se prohíbe circular a camiones y a vehículos articulados, los turismos y autobuses no podrán superar los 60 km/h y habrá que evitar las maniobras bruscas y aumentar la distancia de seguridad.

Nivel rojo

La situación se complica y la carretera se presenta ya cubierta de nieve. Sólo se permitirá circular con cadenas y a una velocidad máxima de 30 km/h, los autobuses, camiones y vehículos articulados no podrán circular, no se deberá parar en lugares donde se pueda obstaculizar y tampoco rebasar a otros vehículos inmovilizados si no se está seguro de poder continuar la marcha.

Nivel negro

La carretera está intransitable, con nieve helada o muy abundante y existe riesgo de quedarse inmovilizado por un largo periodo de tiempo. Evitar las rutas señaladas como nivel negro y en caso de quedarse inmovilizado permanecer en el vehículo si no existe un refugio cercano, y estacionados en un lugar que no se entorpezca el paso de las máquinas quitanieves.

CONDUCCION

Viento: el viento fuerte nos desviará la trayectoria, por lo que habrá que prestar especial atención al volante y corregir la dirección. En estos casos, además de sujetar firmemente el volante y evitar movimientos bruscos, habrá que tener en cuenta el peligro que supone pasar de una zona resguardada del viento a otra que no lo esté. Es decir, al salir de un túnel, al adelantar a otros vehículos de gran tamaño, etc.

Lluvia: La conducción en lluvia tiene tres fases. El momento en el que empieza a llover el firme se presenta muy resbaladizo, por lo que habrá que manejar el vehículo con delicadeza para no derrapar. Posteriormente, cuando la lluvia se intensifica, la adherencia aumenta algo, pero si comienza a llover de forma torrencial el peligro vuelve a incrementarse en gran medida. En ese momento puede aparecer el fenómeno denominado ‘acquaplaning’, que consiste en la pérdida de contacto con el asfalto motivado por la imposibilidad de que los neumáticos drenen tanta cantidad de agua. Si esto sucede la recomendación es clara: no girar el volante, no tocar el freno ni tampoco el acelerador hasta que se vuelva a ‘sentir’ el contacto con el asfalto. La distancia de seguridad respecto al vehículo que nos precede debe ser mucho mayor que en seco, ya no sólo por la falta de adherencia sino también por las salpicaduras que se producen y que nos restarán la visibilidad.
Nieve: En cuanto a la nieve, además de respetar lo que nos indiquen los niveles identificados con colores (linkar a página de niveles), conviene seguir algunos consejos. Cuando encontremos la calzada con nieve abundante es preferible llevar el coche por las roderas, pero, al contrario, cuando se trate de una fina capa de nieve será mejor llevar las ruedas por la nieve virgen.
Hielo: Por lo que se refiere al hielo, es recomendable intentar evitar las zonas en las que es fácil que se formen placas deslizantes -como lugares sombríos al amanecer- y si esto no es posible, extremar la precaución en las curvas, llevar el motor poco revolucionado y no tocar el freno o hacerlo con suma delicadeza.
Niebla: Lo principal es ver y ser vistos, utilizando para tal efecto el alumbrado específico para ello o si se carece de él el de cruce, nunca ‘las largas’. Pero si la niebla se despeja es importante quitar las luces antiniebla, pues muchos conductores abusan de ellas y provocan el deslumbramiento de otros.

Emergencias

EMERGENCIAS

Si la cosa se pone fea…

¡Para!: Busca una zona en la que tu vehículo no obstaculice el paso de las máquinas quitanieves, ni pueda ser alcanzado por otros coches por falta de visibilidad o tratarse de una zona peligrosa.

Permanece en el interior del coche a no ser que se tenga refugio a la vista.

Partes meteorológicos: Sintonizar una emisora que informe de las carreteras puede servir para orientar los pasos a seguir.

El teléfono móvil, un gran aliado: El número unificado de emergencia es gratuito y se puede acceder a él incluso sin saldo en la tarjeta. Teléfono emergencias: 112.

El combustible a tope: Vital para no quedarse sin calefacción. No se debe salir de viaje con mala climatología sin llenar antes el depósito.

Llevar ropa de abrigo, una linterna y alimentos en el coche si se prevé que el periodo de espera puede ser largo, puede servir de ayuda en una situación límite.

NEUMATICOS DE INVIERNO: A PUNTO PARA LA NIEVE

Antes de pasar a explicar las características de estos neumáticos vamos a dar la respuesta a una duda que a muchos de nuestros lectores se les planteará ¿y si ascendiendo un puerto la Guardia Civil nos obliga a poner las cadena? Pues bien, el Reglamento General de Vehículos basado en el Real decreto 2822/1998 de 23 de diciembre dice que: ‘Cuando sea obligatorio o recomendado el uso de cadenas u otros dispositivos antideslizantes autorizados se deberán colocar sobre, al menos el eje de las ruedas motrices, dichas cadenas o dispositivos antideslizantes o bien utilizar neumáticos especiales. Por tanto, se entiende que estos neumáticos especiales están autorizados.

En caso contrario ya sabemos que según el artículo 292 del Código de la Circulación: los Agentes de la Autoridad encargados de la vigilancia del tráfico podrán ordenar la inmovilización inmediata de los vehículos que circulen desprovistos de cadenas o neumáticos especiales en los casos y lugares en que sea obligatorio su uso. Y ¿cómo deben ser los neumáticos? Pues volvemos a remitirnos al reglamente para ver que Si los neumáticos presentasen clavos, como los usados en pavimento con hielo, éstos serán de cantos redondeados y no sobresaldrán de la superficie más de dos milímetros. Si se utilizan neumáticos especiales de nieve, éstos irán marcados con la inscripción M + S, MS o M & S, y deberán tener una capacidad de velocidad, bien igual o superior a la velocidad máxima prevista para el vehículo, bien no inferior a 160 km/h si la velocidad máxima del vehículo es superior a ésta.

Una vez resuelta la duda en materia de legislación, centrémonos en los neumáticos de invierno. Podemos diferenciar entre los de clavos o los llamados de invierno, o contacto, o nieve. Los primeros son exclusivamente bien para zonas 100 por cien heladas o nevadas o bien para competición, teniendo limitaciones legales o incluso restricciones totales según países, ya que degradan el asfalto. Sin embargo los de invierno son una excelente opción para los conductores que circulen frecuentemente por puertos de montaña en invierno, con los cuales además se puede circular sin problemas cuando pasamos a asfalto seco.

Quien en invierno circule a diario y resida en zona montañosa, o incluso sólo para quien sus aficiones le lleven a pasar unos cuantos fines de semana en estaciones de esquí o zonas similares; lo ideal es tener un juego de neumáticos de invierno y montarlo toda la temporada. Evidentemente en suelo seco éstos se desgastan más, por lo que su duración, dependiendo del tipo de conducción o kilómetros que se les haga en seco, puede limitarse, aunque tampoco suele ser alarmante, y raro sería que no durasen toda temporada. Existen de casi todas las marcas y se suministran en prácticamente en cualquier tienda o taller de neumáticos, y su precio es ligeramente superior al del convencional.

El secreto es que cuentan con unas laminillas en los tacos de sílice que les permite conservar un buen agarre por debajo de 7ºC, temperatura ésta a la que los neumáticos convencionales comienzan a perder sus propiedades. En realidad se trata de una goma más blanda y flexible. Además del comportamiento en hielo y nieve, donde las diferencia con los otros neumáticos es abismal, también funcionan mucho mejor en zonas de intensa lluvia y bajo agarre.

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